lunes, 5 de noviembre de 2012

Pascual –Cutá- Pérez



TONY PIÑA CAMPORA...No era un lanzador de poder, pero la sagacidad que demostró en el montículo lo llevó a los más altos niveles del béisbol.
Pascual Pérez se caracterizó por poseer un dominio de la zona de strike extraordinario, elemento que le daba “el mejor lanzamiento de un pitcher”, el control, sin él de nada vale lo demás. Esas condiciones lo llevaron a completar 1,244.1 episodios con un PCL de 3.44 en liga mayor, el cuarto mejor entre los dominicanos que han pasado del millar de episodios.
En ese aspecto solo lo superan Juan Marichal, Pedro Martínez y José Rijo y profundizando en el mismo se encuentra que su PCL+ de 1.10 es el sexto mejor del grupo. Cuando estuvo en la cúspide de su gloria, con los Bravos en 1983 y 1984 y luego con los Expos entre 1987 y 1989 se posicionó entre los mejores del viejo circuito logrando en 1988 el liderato de WHIP con 0.941 y el de SO/BB de 1989 con 3.38.
Su llegada a las ligas mayores en el inicio del decenio de los ochenta no impidió que se mantuviera trabajando en el invierno con su equipo, Águilas Cibaeñas.
Los resultados que acumuló con ellos y luego con los Tigres del Licey en sus últimos años lo colocaron en altos niveles de los parámetros locales. En las temporadas de 1981-82 y 1982- 83 fue señalado como Lanzador del Año y en esas dos campañas trabajó en 202.1 entradas con PCL de 2.27 logrando marca de 19-6. En la última fue el segundo lanzador en la historia del béisbol dominicano que ganaba el liderato de PCL al mismo tiempo que el de entradas lanzadas.
El otro había sido Pete Burnside en 1956-57. La combinación de los 651.1 episodios que completó con un PCL de 2.86 lo ubican en una cuarta posición entre los que en el béisbol que se inició en 1955-56 han llegado a pasar de las seis centenas de entradas.
Antes que él están Guayubín y Chichí Olivo con 2.26/739.2 y 2.48/1,040.2 respectivamente y José Núñez, 2.83/611.2.
Su trágico fallecimiento evocó aquel duelo memorable en la serie final de 1981 entre él y Mario Soto. Se enfrentaron Águilas y Leones con la serie cuatro a tres favoreciendo a los rojos. Dos globos de sacrificio fueron la diferencia a favor de los cibaeños. La serie se empataba y Pérez trabajando en los nueve episodios aceptó tres hits, cedió cuatro bases y ponchó a ocho blanqueando para alcanzar 85 puntos en la escala que mide el dominio del pitcher en un juego. Por lo menos en cuatro ocasiones logró juegos con ese tipo de señorío, ha sido igualado en ese sentido, pero no superado. La naturaleza lo dotó de un innato talento para tener éxito como lanzador de béisbol, fue penoso que esa aptitud no pudo ser aplicada también en la cotidianidad.

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