martes, 1 de octubre de 2013

Alberto Castillo recuerda momentos junto a Mariano


Freddy Ortiz PujolsSanto DomingoLa relación de amistad entre Alberto Castillo y Mariano Rivera se remonta al año 1991, cuando ambos se enfrentaban en Clase A. El primero jugaba con el equipo de Columbia sucursal de los Mets de Nueva York y el segundo con Greensboro Hornets (Yankees), en la Liga del Sur del Atlántico. Pasando los años, nadie se imaginaría que 11 años más tarde se iban a reencontrar, esta vez como miembros del mismo conjunto: los Yankees de Nueva York y formando batería de lanzador-receptor. El destino los unió.

Castillo es el único receptor dominicano que le ha atrapado tres de los 652 rescates al más grande cerrador de las Grandes Ligas a lo largo de su carrera de 19 años, y que este domingo pone final a una carrera que tiene asegurada una placa en el nicho de los inmortales de Cooperstown. “Para mí es un gran honor tener la oportunidad de compartir equipo con una leyenda, y que él puede decir que ‘los cátchers que me recibieron a mí, pueden ser tanto y que tan solo un dominicano y sea el nombre de Alberto Castillo es el que aparece, es un gran honor para mí y mi familia”, dice el nativo de San Juan de la Maguana, tras conversar vía telefónica con LISTÍN DIARIO.

Castillo fue firmado por los Yankees como agente libre el 17 de febrero del 2002.

En ese año, como suplente debido a que en esa posición estaba sembrado como titular Jorge Posada, fue testigo en primera fila de tres de los 28 salvados del nativo de Puerto Caimito, Panamá.

Según Elías Sports Bureau, el grupo de jugadores latinos que le han recibido a Mariano en sus salvamentos, lo encabeza Posada con 368; Francisco Cervelli, con 74; José Molina, 31; Iván Rodríguez, 7; y Castillo, tres.

Partidos junto al cerrador
El 6 de abril de 1991, inició en la alineación titular del club más ganador en la Gran Carpa y le tocó ser parte detrás del plato de los últimos tres outs del istmeño, siendo ese su salvado número 218 en la victoria 3-0 ante los Rays de Tampa.

El 24 de abril, ante los Atléticos de Oakland, Castillo entró como corredor emergente de Posada en la alta de la novena entrada y luego lo reemplazó en la defensa para recibir los 15 pitcheos que Rivera envió a la goma en el triunfo 8-5 ante esa novena, logrando el salvamento 222 de su historia.

En el mes siguiente, el 11 de mayo, como visitante frente a los Mellizos de Minnesota en el Hubert H. Humphrey Metrodome, abrió en la posición número dos para atrapar el rescate 227 del panameño, quien lanzó 18 pitcheos que concluyeron en la “mascota” del criollo. Los Yankees ganaron 4-2.

Experiencias junto a mariano
El actual coach de tercera de las Águilas Cibaeñas en el béisbol dominicano, rememora esos momentos y reconoce las virtudes para que el líder de salvamentos alcanzara la elite de los serpentineros.

“Él es un tipo de lanzador que te dice, tú te me sientas donde sea incómodo para el lanzador y tu ve los bateadores que casi no le puede hacer swing a los lanzamientos pegados, porque él le dice a los receptores metete a dentro que le voy a tirar ahí, para que él no pueda sacar los brazos, y así lo ha hecho siempre”, resalta.

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