viernes, 24 de junio de 2016

Veinte y dos universidades de EEUU se disputan el ingreso de estudiante dominicana de 17 años



NUEVA YORK._ Veinte y dos universidades de Estados Unidos, se disputan el ingreso como alumna, de la estudiante dominicana Camil Fernández, criada en la pobreza y en un hogar con múltiples problemas que incluyó adicción a las drogas.

Superando todas las barreras, ella, que es la primera de su familia a las puertas de una de las universidades más prestigiosas del mundo, cuando la elija, fue aceptada en la Liga Ivy, una entidad dedicada a ayudar a los estudiantes con excelencia académica, que sobresalen por sus notas.


Ella comenzó con su determinación cuando estaba en el quinto grado de una escuela “KIPP”.

Entre las universidades que le han enviado cartas aceptándola, figuran las codiciadas Georgetown, Cornell, Barnard y Wellesley.

Ella aspira a graduarse en economía y relaciones internacionales y dijo que su elección apunta a la Universidad de Pensilvania, que está más cerca de Nueva York, donde vive.

Dijo que en su vecindario, muchos jóvenes, no se consideran suficientemente buenos para llegar a la universidad.

"Ese es el problema, pero esta escuela y mis compañeros y profesores me hicieron sentir capaz", agregó Fernández.

Sus padres emigraron desde la República Dominicana y tuvieron que desenvolverse en precarias situaciones económicas en Estados Unidos.

"He tenido la suerte de aprender en un entorno en el que se apoya la idea de la universidad. Los estudiantes con los que estuve en las aulas, tienen la misma actitud. Todos vivimos cerca. Es una comunidad", expresó Fernández.

Ella dijo que la idea de la educación superior se le convirtió en inevitable y no en un sueño de fantasía.

"Camil tenía una gran cantidad de desafíos en casa", dijo su consejera escolar Elena Zelaya. "La adicción era frecuente. No era la pobreza. Se trata de un barrio difícil. Pero perseveró".

Zelaya añadió que no hay palabras suficientes para describir el tesón y el empeño de la estudiante dominicana.

"Ella es una estudiante brillante, trabajadora y que hace que mi trabajo sea muy importante", explica Zelaya.

Añadió que el cien por ciento de los estudiantes de KIPP, son aceptados en las universidades y el 42 por ciento se gradúan.

A nivel nacional, sólo entre el 8 al 10 por ciento de los estudiantes de las escuelas públicas de bajos ingresos, se gradúan de la universidad, expuso Zelaya.

La estudiante dominicana dijo que espera que la realización de su sueño universitario será para trazar un nuevo rumbo no sólo para ella, sino para las futuras generaciones de su familia.

"Mi hermano nunca fue a la universidad, él tiene hijos ahora que son mis sobrinos. Nunca pensó en la universidad hasta que vio a hacer esto", dijo Fernández.

Zelaya informó que se ha creado un fondo para que los estudiantes egresados de KIPP, puedan mantenerse en las universidades.

Por Miguel Cruz Tejada

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